"Riverside" de Harold Trompetero
Cerca al río, y por el río se fue
La vida fuera de tu país no es fácil, o a veces lo es, depende de cuánto dinero tengas en el bolsillo. El dinero es un tema recurrente y la inmigración también; en este caso nos inmiscuimos en las vidas de dos extranjeros en Nueva York: Nando, colombiano, y Marina, rusa. Son una pareja de esposos que viven el día a día reciclando y recordando cómo eran sus vidas cuando eran adinerados, ahora viven como indigentes.
Son dos meticulosos que ni en la situación en la que están dejan de ser sofisticados ¿quién dice que para ser sofisticado hay que tener dinero? Ellos disfrutan el almuerzo en el parque y visten bien, para cualquier buena ocasión; y a lo largo del filme debido a su situación económica se conectan con dos personajes casi típicos bajo-newyorkinos: Un hombre negro que perdió a su familia y se entregó a la bebida y un descendiente de indios, que Trompetero no nos lo cuenta en la película pero sí lo deducimos de sus rasgos indígenas y largo pelo. El hombre negro es un cubano que muestra fallas en su interpretación de borracho (o las fallas pudieron estar en su dirección), y en un escena tiene un monologo tan largo que después de un rato el solo tono de la voz molesta.
Parte de la primera parte tiene un montaje caótico y arrítmico, y aunque haya sido decisión del editor o de Trompetero (o al parecer de ambos y no se pusieron de acuerdo), intentan darle una rapidez que a medida que avanza la película va cogiendo forma por sí misma; la sola historia del momento a momento de estos personajes llama la atención, es básica, es bueno volver a los básicos, pero por básico me refiero a lo sencillo no a lo simple. Desde la fotografía, que solo muestra unos bellos planos panorámicos de la ciudad y pare de contar, el resto son planos repetidos y casi predecibles. Casi llegando al final Trompetero nos repite una misma situación, mismos planos y demás, una pulga y un resfriado; el espectador no sabe si es un flashback hasta que se da cuenta que es el uso de la misma situación pero con un desenlace distinto.
El supuesto fin, comenzar desde el principio de nuevo. Si Riverside hubiera terminado en ese momento, hubiéramos creído ver un capitulo de sus vidas, interesante; pero con el final final nos damos cuenta de las salidas o cierres narrativos: hablamos de muerte y aparece la muerte, muerto tras muerto, tal vez esa sea la salida fácil de Trompetero a las situaciones, o tal vez sea esa su definición de drama.
En fin, el buen sabor de boca nos lo dejan los personajes principales, estos dos individuos son la buena parte de toda la historia, nos enseñan que siempre se puede comenzar desde cero, y que sin importar lo que se avance se puede volver a ceros de nuevo. Es una lucha constante que no se siente como una lucha sino como una manera de vivir, es un querer e intentar lograr lo que se quiere a pesar de todo lo demás.
La actitud no está en la vida que te tocó, sino en la forma de vivirla. Al final, como dijo Nando: "Así nos vayamos para el infierno, pero que nos vamos ¡nos vamos!"



