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"Love Sick" de Tudor Giurgiu (Legaturi bolnavicioase)

sábado, 11 de julio del 2009 a las 20:00

Si amas de verdad, el amor puede llegar a ser enfermizo.

En este caso, en Bucarest se desarrolla el amor entre dos hermanos, Sandro y Kiki, que pasa de ser un poco más que amor fraternal a convertirse en un incesto en nuestros días, y mientras tanto Kiki sostiene una relación con su amiga de universidad Alexandra.
En este triangulo amoroso no sabemos quién gana y quién pierde, si es que en cuestión de amor se puede hablar de perdida. A Kiki le queda la felicidad de tener dos corazones, amar a dos personas, a cada una por razones distintas; para Sandro lo que comenzó físicamente se ha convertido en casi una profunda obsesión, Kiki es su centro; y a Alexandra le quedó la experiencia, la experiencia de haber amado y haber perdido el amor, solo que en este camino, ella no sabía cual sería el final.

A lo largo del filme nos encontramos en situaciones inocentes que sin querer nos van adentrando en la simplicidad de cada realidad amorosa; como sus personajes, nos vemos envueltos en el amor sin darnos cuenta, solo vemos las acciones del amor, los resultados, los abrazos, los momentos compartidos. En ningún momento vemos la relación de Alex y Kiki como algo fuera de lo común, es amor, y el amor no tiene escapatoria. Sandro y Kiki se encuentran encerrados en su propio círculo vicioso, no se pueden dejar de ver porque son familia, comparten el mismo hogar, el mismo cuarto, los mismos deseos casi enfermizos del uno hacia el otro, el amor; tal vez se vea mal, pero no sabemos qué los ha llevado al punto en el cual se encuentran.

En un punto de la película Alex y Kiki hablan acerca de un libro que trata el tema del amor entre dos hermanos, lo discuten y llegan a la conclusión de que si el escritor no cree en ese amor, éste no es posible. En este caso Razvan Radulescu y Cecilia Stefanescu (guionistas) deciden que cada uno debe terminar en el principio, solo que con resignación, mas camino y experiencia. Alex hundida en el hábito de la pérdida y Kiki tendrá que regresar a su rutina familiar.

Una historia que nos demuestra que el amor se presenta donde menos creemos, cuando menos esperamos, y cuando no lo buscamos.

 

"Riverside" de Harold Trompetero

viernes, 08 de mayo del 2009 a las 15:11

Cerca al río, y por el río se fue


La vida fuera de tu país no es fácil, o a veces lo es, depende de cuánto dinero tengas en el bolsillo. El dinero es un tema recurrente y la inmigración también; en este caso nos inmiscuimos en las vidas de dos extranjeros en Nueva York: Nando, colombiano, y Marina, rusa. Son una pareja de esposos que viven el día a día reciclando y recordando cómo eran sus vidas cuando eran adinerados, ahora viven como indigentes.


Son dos meticulosos que ni en la situación en la que están dejan de ser sofisticados ¿quién dice que para ser sofisticado hay que tener dinero? Ellos disfrutan el almuerzo en el parque y visten bien, para cualquier buena ocasión; y a lo largo del filme debido a su situación económica se conectan con dos personajes casi típicos bajo-newyorkinos: Un hombre negro que perdió a su familia y se entregó a la bebida y un descendiente de indios, que Trompetero no nos lo cuenta en la película pero sí lo deducimos de sus rasgos indígenas y largo pelo. El hombre negro es un cubano que muestra fallas en su interpretación de borracho (o las fallas pudieron estar en su dirección), y en un escena tiene un monologo tan largo que después de un rato el solo tono de la voz molesta.


Parte de la primera parte tiene un montaje caótico y arrítmico, y aunque haya sido decisión del editor o de Trompetero (o al parecer de ambos y no se pusieron de acuerdo), intentan darle una rapidez que a medida que avanza la película va cogiendo forma por sí misma; la sola historia del momento a momento de estos personajes llama la atención, es básica, es bueno volver a los básicos, pero por básico me refiero a lo sencillo no a lo simple. Desde la fotografía, que solo muestra unos bellos planos panorámicos de la ciudad y pare de contar, el resto son planos repetidos y casi predecibles. Casi llegando al final Trompetero nos repite una misma situación, mismos planos y demás, una pulga y un resfriado; el espectador no sabe si es un flashback hasta que se da cuenta que es el uso de la misma situación pero con un desenlace distinto.

 

El supuesto fin, comenzar desde el principio de nuevo. Si Riverside hubiera terminado en ese momento, hubiéramos creído ver un capitulo de sus vidas, interesante; pero con el final final nos damos cuenta de las salidas o cierres narrativos: hablamos de muerte y aparece la muerte, muerto tras muerto, tal vez esa sea la salida fácil de Trompetero a las situaciones, o tal vez sea esa su definición de drama.


En fin, el buen sabor de boca nos lo dejan los personajes principales, estos dos individuos son la buena parte de toda la historia, nos enseñan que siempre se puede comenzar desde cero, y que sin importar lo que se avance se puede volver a ceros de nuevo. Es una lucha constante que no se siente como una lucha sino como una manera de vivir, es un querer e intentar lograr lo que se quiere a pesar de todo lo demás.
La actitud no está en la vida que te tocó, sino en la forma de vivirla. Al final, como dijo Nando: "Así nos vayamos para el infierno, pero que nos vamos ¡nos vamos!"

 

 

"La Misma Luna" de Patricia Riggen

martes, 14 de abril del 2009 a las 18:30

La vida nos vive

Cada decisión que tomamos nos lleva por caminos diferentes. Y aunque este drama parece llevarnos, al principio, por el camino de una novela típica mexicana, paso a paso nos enseña que es más que eso; la ambientación, los personajes, el lenguaje y el drama están en este caso al servicio de una historia que nos enseña que por más que nosotros tengamos el derecho a tomar decisiones, solo el destino sabe cual será el resultado de las mismas. Todas las decisiones que tomamos tienen una razón, y en este caso, Rosario decide dejar a su hijo al cuidado de su madre y cruza la frontera Mexico-Estadounidense con el deseo de brindarle una mejor vida a su hijo, así la ausencia de éste se convierta en su mayor sacrificio.

Patricia Riggen, directora de esta película, luego de La Milpa (2002) y Retrato de Familia (2004), nos sigue llevando por el universo de la vida mexicana en contraste con las relaciones norteamericanas. Bajo el guión de Ligiah Villalobos, en La Misma Luna nos llevan por las dificultades, tropiezos y logros de la tarea que conlleva el solo hecho de intentar cruzar la frontera (ya que unos pocos lo logran) en busca de un sueño, que por más que parezca un ilusión, es una realidad de pobreza pero de otro tipo y en otro lugar; más trabajo que compensa con un pago no bueno pero sí mejor que el de su país; discriminación no solo por el tono de su piel y su lengua natal; y lo peor de todo, la soledad, el haber dejado atrás la familia y todo aquello que tiene un significado especial para cada uno, su familia, su país, su tierra, su casa y su cama, así sea pobre.

Esta historia es una sucesión de hechos que son un día a día en la vida de esa gran cantidad de mexicanos que buscan el sueño americano, y que sin darse cuenta la fatalidad se convierte en su sombra y la eventualidad de la suerte se convierte en su fortuna. El camino que toma Carlitos debido a la muerte de su abuela esta lleno de tropiezos; intenta pasar la frontera en el auto de una pareja de mexicanos de sangre, pero ciudadanos americanos de nacimiento, y en cuanto creen haber cruzado, la policía los detiene de nuevo por multas no pagas del auto, se llevan el carro, y dentro de él, a Carlitos.
Él, huyendo de todo, en búsqueda de su madre, enfrenta grandes problemas para un niño de su edad, con gran madurez acepta lo que le ha puesto la vida enfrente mientras trabaja en un sembrado recogiendo tomates y llega la migra capturando ilegales, de lo unos pocos salen bien librados. Desespero y deseo de fugarse es el sentimiento de todos los que lo rodean, huir del momento, huir del país, huir de sí mismo.
Junto con un nuevo compañero, Enrique, resultado de la pesca en el cultivo de tomates, emprenden juntos el viaje a pesar de la desazón permanente de Enrique, quien irá aprendiendo de este pequeño hombrecito que la vida o se vive o se deja vivir por ella.

La búsqueda y el encuentro con su padre, quién también se encuentra en Estados Unidos, nos muestra que por más esfuerzos que se realicen, unas cosas salen bien y otras mal, y que también algunas de las cosas que salen mal, salen mal para bien. Esta vez Enrique es quién toma la batuta y decide acompañar al niño. Cada vez que creemos prever lo que va a pasar, la historia da un giro sorprendente que a la vez nos enseña lo constante e inalcanzable que es la vida, quién en este caso hace que Carlitos pase tras su Mamá, quién se encuentra sentada en una banca y ninguno de los dos se dé cuenta. Nada esta previsto ni se puede predecir, como en el cine, como en esta película, como en la vida.
Finalmente, tras el sacrificio de la felicidad de uno, viene la felicidad del otro. Pero quién sabe, tal vez este mal sea para bien.

 

Sobre el blog

Kineto

La crítica -como lo planteó Kant antes del Cine y el Internet- es un ejercicio serio que va más allá de los juicios del espectador promedio y que aspira a ejercerse a sí misma como un arte.

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